Trabajo y dinero

Levántate y anda

Pasar el día sentada frente a la computadora es mucho peor de lo que crees.

Por María José Cortés / Foto: Bench Accounting

A todos nos pasa: con frecuencia tenemos mil pendientes, textos por terminar, mails que esperan respuesta, consultas en línea… ¡A qué hora levantarse de la silla si las entregas eran para ayer!

Conocemos muy bien las consecuencias de este terrible hábito: nuestro agotamiento físico y mental nos lo recuerda todo el tiempo.

La razón por la que no solemos darnos cuenta de la energía que le demandamos a nuestro cuerpo mientras trabajamos –sentadas frente a la computadora– se debe a que en apariencia no estamos haciendo un esfuerzo físico mayor.

Sin embargo, “el cuerpo humano reacciona al estrés de la misma manera sin importar si se trata de un esfuerzo mental –como resolver un problema complejo de matemáticas– o físico –como correr cinco kilómetros–”, asegura el doctor Steven Feinsilver, director de medicina del sueño en el hospital Lenox Hill de Nueva York.

De acuerdo con Feinsilver (citado en el artículo Why Sitting at Your Computer All Day Can Wipe You Out), el cerebro requiere una cantidad increíblemente alta de energía, equivalente al 20% del total del oxígeno que el cuerpo demanda.

“Los músculos sólo requieren oxígeno cuando haces ejercicio. El cerebro, en cambio, lo demanda todo el tiempo”, señala el experto.

No es un ejercicio visible, pero todo el trabajo que realizas sin moverte de tu silla es de verdad extenuante. No castigues a tu cuerpo ignorando la fatiga mental: levántate cada hora, estírate, platica unos minutos con alguien, toma agua. Si trabajas en una oficina, camina de un lado a otro del pasillo o sube y baja las escaleras. Todos estos parecerían movimientos insignificantes pero a la larga pueden repercutir favorablemente en tu salud.

El agotamiento mental puede deberse también a la gente que te rodea. “Las emociones son bastante contagiosas, por lo que el ambiente en el que te encuentras te puede cansar”, asegura el doctor Curtis Reisinger, psicólogo clínico en el hospital Zucker Hillside de Nueva York.

“Si en nuestro trabajo estamos con personas que todo el tiempo habla de lo fatigado y estresado que se encuentra, es muy probable que esto se convierta en un comportamiento normativo para el grupo”, señala Reisinger.

Debemos tratar la fatiga mental con el mismo cuidado que le damos a la fatiga física. Además de las cosas que podemos hacer en la oficina, debemos buscar la manera de mejorar la calidad de nuestro sueño. Para esto, resulta clave tomar en cuenta los ciclos circadianos que rigen tu reloj biológico.

“Si estás en tus 20, la mejor hora para irse a dormir es entre 12 y 1 de la mañana; si estás en tus 30 lo más conveniente es que hagas todo lo posible por dormirte a las 11 de la noche y si estás en tus 40 o más, acostarte antes de la medianoche será muy favorable para tu descanso”, explica el doctor Paul Kelley de la Universidad de Oxford en una entrevista para el Daily Mail.

Quizás no podamos evitar que las exigencias de nuestro estilo de vida y nuestro trabajo nos mantengan sentadas frente a la computadora durante horas, pero sí podemos hacer pequeños cambios valiosísimos para nuestra salud física y mental.

Lee: Buenas noches, la novedosa técnica para aprender a dormir bien. 

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