Televisión

Spike Lee y sus dos Nola Darling

La serie She’s Gotta Have It es un espléndido ejercicio narrativo, con todo el sello estilístico del cineasta.

Por Hugo García Michel / Foto: Netflix 

Tres son los realizadores cinematográficos más emblemáticos de Nueva York: Woody Allen, Martin Scorsese y Spike Lee. Cada uno con una visión y una idea muy diferente de la ciudad y sus diferentes zonas, ya sea el Manhattan de Allen, el Queens de Scorsese o el Brooklyn de Lee.

Curiosamente, los tres directores –todos con una larga, prolífica y extraordinaria filmografía– han caído en la irresistible tentación de entrar a esa nueva forma del arte narrativo y cinemático que son las series televisivas. Cada quien lo ha intentado, aunque con muy diferente fortuna.

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Scorsese produjo Vynil, para HBO, y a pesar de la gran calidad de la emisión, situada en los años setenta y que narra la historia de un ejecutivo de la industria discográfica de ese tiempo, la serie no fue renovada debido al cambio de programador en jefe de la compañía de televisión, quien no aprobó la segunda temporada del programa por su bajo rating.

En el caso de Allen, su miniserie Crisis in Six Scenes, para Amazon Prime Video, fue tan sólo una aventura de la que el propio realizador nunca estuvo convencido, lo cual se nota en cierto desgano suyo al dirigirla, escribirla e incluso actuarla. La verdad es que la emisión no causó la sensación que se esperaba.

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En cuando a Spike Lee, ha sucedido todo lo contrario. Su serie para Netflix She’s Gotta Have It, basada en la película con la cual debutó como director en 1986, resultó un espléndido ejercicio narrativo, con todo el sello estilístico del cineasta.

She’s Gotta Have It, la película
Lee tuvo la inteligencia de tomar una historia suya que hace poco más de treinta años le significó el reconocimiento como un gran realizador en potencia. Fotografiada en blanco y negro (aunque con una curiosa escena musical en color a la mitad de la película), con la participación de actores negros poco conocidos y con un estilo que le debía tanto a la nouvelle vague francesa (hay mucho de Godard y de Truffaut en el filme) como a lo que hasta entonces había hecho Woody Allen, She’s Gotta Have It narraba la historia de Nola Darling, una joven afroamericana educada liberalmente por sus padres y quien buscaba independizarse económicamente, al tiempo que decidía tener tres amantes de la manera más natural y despreocupada, aunque estos estuvieran enterados de la existencia de los otros, lo cual aceptaban a regañadientes y buscando ser siempre el amante único.

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Contada con humor y desparpajo, con múltiples rompimientos de la cuarta pared en que los personajes se dirigían al público (algo muy de Allen), la historia reflejaba también la existencia de una clase media ilustrada “de color” que prácticamente jamás había aparecido en el cine estadounidense, en el cual la gente de raza negra era presentada lo mismo como parte de la servidumbre que como delincuente, como individuos tontos y conmovedores o como cómicos hilarantes. Pero ver a afroamericanos cultos, refinados, aburguesados, con inquietud por las artes plásticas y la literatura, resultaba algo para muchos novedoso.

Interesante también era ver el Brooklyn de esa época y lo que eran el parque Fort Greene y sus alrededores, en donde se sitúa buena parte de la cinta.

En cuanto a la actriz que interpreta a Nola Darling, el papel recayó en Tracy Camila Jones, quien se reveló como una intérprete llena de credibilidad, fuerza y carisma, al dar vida a esta mujer que cree hallar en sus tres hombres lo que no ha encontrado nunca en uno solo.

She’s Gotta Have It, la serie
Lo que hizo Spike Lee con la serie es expandir la historia, a fin de que lo que contaba en dos horas en la cinta, ocupara diez capítulos de sesenta minutos. Lo logró con creces, al profundizar en la personalidad de Nola y de sus amantes, además de incluir a nuevos personajes o al dar otra importancia a los ya existentes.

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Filmada en color y con la joven actriz DeWanda Wise (quien aún no había nacido cuando se filmó la película original) en el papel de Nola Darling, presenta un Brooklyn actual, mucho más aburguesado (o gentrificado, para usar un término de moda) y hipster (hay una escena en la que se habla de “imperialismo hipster”), en el cual se desarrolla la misma historia de Darling y sus tres amantes, aunque estos resultan mucho más sofisticados, incluido al peculiar Mars (que en 1986 interpretaba el propio Spike Lee), convertido en un puertorriqueño desempleado y con problemas de dislexia pero cuyo principal encanto para Nola es que siempre la hace reír.

En cuanto a los otros dos, el presuntuoso y egocéntrico mulato Greer (mitad afroamericano, mitad francés) y el serio, romántico y profesionista Jamie, el primero atrae a la joven pintora por su físico y su sex appeal (a pesar de ser un mujeriego o tal vez por eso) y el segundo por su ternura y su personalidad protectora y paternal.

Los diez capítulos no tienen desperdicio y hay personajes femeninos muy destacables, como las dos mejores amigas de Nola (Shemekka y Clorinda), su amante lesbiana Opal (que en la película era sólo su pretendiente), su sicóloga o la sensacional Raqueletta (nuevo personaje), directora de la escuela pública donde Nola Darling da clases de arte a un grupo de preadolescentes. Eso sin olvidar a los padres de la protagonista o a su gran amigo Papo, un simpático y creativo vagabundo de origen dominicano, veterano de la guerra de Afganistán.

Si en la película había una que otra referencia política, por ejemplo a Malcolm X, en la serie Lee no oculta su total y explícito rechazo a Donald Trump, crítica que se nota con más fuerza en los últimos tres capítulos, filmados mientras se llevaban a cabo las campañas y las elecciones que llevaron a la Casa Blanca a tan impresentable y peligroso personaje.

En conclusión, She’s Gotta Have It es una gran serie. Mi sugerencia es ver la película (está también en Netflix) y después el programa de televisión. Es un ejercicio muy interesante y revelador, sobre todo para los fans del cine de Spike Lee.

Nota final: Hay un par de cameos en la serie, con breves apariciones –en escenas y capítulos distintos– de Spike Lee y de Tracy Camila Jones, la Nola Darling de la cinta de 1986.

 

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